Desde bien jóvenes los hermanos Márquez han tenido conciencia solidaria, especialmente con los más pequeños, sin postureos, haciendo las cosas de forma anónima y manteniendo el secreto el mayor tiempo posible. Hasta que la otra parte quiere agradecerles su ayuda públicamente. Y ellos no se quedaron impasibles a la hora de echar una mano a los afectados por la DANA del 25 de octubre y, como ha reportado El Periódico, gracias a su donación se pudieron amueblar los comedores de tres colegios de Benetússer, el Blasco Ibáñez, Vicent Ricard Morillo y el Cristóbal Colón, que dan de comer a mil niños de entre 3 y 11 años y que quedaron destruidos.
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