Era el minuto 92 de partido entre el
Liverpool y el
Atlético de Madrid cuando todo
Anfield, estalló de alegría con el 3-2 que marcó
Van Dijk adelantándose a
Robin Le Normand. Un gol que cayó como un jarro de agua fría para los colchoneros, que habían remado para acabar naufragando en la orilla tras igualar un 2-0 que habían encajado en los primeros seis minutos.
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