Cualquiera que haya tenido ocasión de pararse un rato largo delante de 'El jardín de las delicias', el tríptico de El Bosco, se habrá dado cuenta, si no de otras cosas, sí al menos de su enorme complejidad, su fantástica inventiva visual, su ambición descriptiva y su poder de sugerencia y simbolismo, su parte de paraíso, de placeres terrenales y de infierno, su narrativa de mundos, demonios y carnes … Fernando Colomo, que no es El Bosco pero tiene una gran lucidez de trazo y un sentido del humor y de la ironía que lo han convertido en el inventor y explorador de un tipo de comedia cinematográfica, le da una vuelta al cuadro para hablar de sí mismo (de...
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