Nearshoring: su impacto en el mercado laboral y qué se sabe hasta ahora
En los últimos años, el concepto de nearshoring empezó a aparecer cada vez más en informes económicos, conversaciones empresariales y debates sobre el futuro del trabajo. Se trata de una estrategia mediante la cual las compañías trasladan parte de su producción o servicios a países cercanos, en lugar de mantenerlos en destinos lejanos como China o el sudeste asiático.
El fenómeno se potenció a partir de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la pandemia y las disrupciones en las cadenas de suministro globales. Para América Latina, y en particular para Argentina, abre un abanico de oportunidades pero también de desafíos.
Qué es exactamente el nearshoring
En pocas palabras, el nearshoring consiste en "acercar" la producción o los servicios tercerizados a mercados estratégicos, reduciendo costos logísticos, riesgos geopolíticos y tiempos de entrega. Por ejemplo, una empresa estadounidense que antes fabricaba en Shanghái puede decidir relocalizar parte de esa producción en México, aprovechando la cercanía geográfica, los acuerdos comerciales y la disponibilidad de mano de obra calificada.
A diferencia del outsourcing tradicional, que se enfocaba en el costo laboral como principal ventaja, el nearshoring pone en la balanza otros factores: infraestructura, seguridad jurídica, disponibilidad de talento y capacidad tecnológica.
El impacto laboral en Argentina
En nuestro país, el fenómeno todavía está en etapa incipiente pero ya genera movimiento en sectores como el software, los servicios profesionales y la manufactura avanzada. Varias empresas internacionales comenzaron a considerar a la Argentina como un hub para exportar servicios digitales, aprovechando la calidad técnica de los trabajadores y la diferencia cambiaria.
De hecho, algunos analistas sostienen que el nearshoring podría convertirse en una de las salidas para dinamizar el empleo formal en áreas de ingeniería, programación, diseño y administración. Sin embargo, también implica desafíos: la necesidad de mejorar la infraestructura, de simplificar normativas y de ofrecer mayor previsibilidad económica para que las inversiones se sostengan en el tiempo.
México como ejemplo cercano
El caso mexicano sirve como termómetro para imaginar hacia dónde puede ir la región. En 2024 y 2025, la llegada de empresas extranjeras motivadas por el nearshoring disparó la demanda de espacios corporativos e industriales. Ciudades como Monterrey, Guadalajara, Querétaro y Tijuana se transformaron en polos estratégicos.
De acuerdo a la plataforma Spot2.mx la búsqueda de oficinas en renta en Querétaro creció notablemente en los últimos dos años, impulsada por el desembarco de compañías tecnológicas y de manufactura avanzada. Algo similar sucede con las oficinas en renta en Tijuana, donde la cercanía con la frontera estadounidense convierte a la ciudad en un lugar clave para el desarrollo industrial y logístico.
Sin embargo, no todo es color de rosas: la inflación en materiales de construcción encareció los costos de nuevas obras, limitando la oferta disponible y encareciendo los alquileres. Esta tensión entre la fuerte demanda y la limitada capacidad de respuesta es una lección que otros países, como la Argentina, deberían tener en cuenta para planificar a futuro.
Qué implican estos cambios en el día a día laboral
El nearshoring no solo transforma el mapa de inversiones, también impacta en cómo y dónde trabajamos. A medida que las empresas demandan oficinas, surgen nuevas exigencias en torno a espacios más eficientes, flexibles y con estándares internacionales. Entender las medidas de una oficina resulta clave para proyectar espacios que respondan a las necesidades de equipos híbridos e internacionales, con salas colaborativas, áreas de concentración y buena conectividad tecnológica.
En México ya se observa una tendencia hacia edificios con certificaciones ambientales y oficinas flexibles que permiten adaptar el tamaño del espacio según el crecimiento de la empresa, algo que también empieza a discutirse en Buenos Aires y otras grandes ciudades de Latinoamérica.
Mirada a futuro
El nearshoring llegó para quedarse y la Argentina tiene mucho por ganar si logra insertarse en esta ola. La clave estará en combinar talento calificado con un marco regulatorio y económico que incentive la inversión de largo plazo. El espejo mexicano muestra tanto los beneficios como los riesgos: la creación de empleo formal y de calidad, pero también los desafíos que trae un crecimiento acelerado en infraestructura y costos.
En este contexto, resulta fundamental que los actores públicos y privados trabajen juntos para que el país pueda capitalizar el fenómeno, evitando los cuellos de botella que ya experimentan otras economías de la región.