Le pasa a Madrid que está adoptando un alter ego curioso con las redes sociales. Es una simbiosis, un paisaje, casi un estado de ánimo que dicta y refleja exactamente lo que se dice y lo que se ve. Si bien Instagram es un paseo por Malasaña o Salamanca , X, antes Twitter, se parece cada día más a Las Barranquillas o al extinto Pozo del tío Raimundo. No falla. Por eso cada día se pasea menos por la red visceral de Elon Musk y más por las avenidas inocentes que ofrece la red del mangante de Harvard. Parece como si adoptáramos nuestro modo de pensar según el lugar donde vivimos, como si opinar y caminar se hubiesen convertido en...
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