La apuesta de Córdoba por la cultura se hace siempre con la boca grande y acaba en la realidad de unos labios apretados sin resquicio. La izquierda se apodera de su existencia, pero se acaba diluyendo o disparatándose sin medida. La respuesta que tuvo a la precaria situación del Museo de Bellas Artes fueron treinta millones de euros para el Centro de Creación Contemporánea (C3A) de Miraflores. Modernidad exprés sin basamento social ni cultivo. Una encuesta de conocimiento del espectacular edificio entre los cordobeses sería demoledora. Al primero se lo quitaron de enmedio de los Presupuestos Generales del Estado hace lustros. Y dibujando en el PGOU. La derecha vive en el funambulismo que intenta equilibrar sus lagunas con sus deseos...
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