Regenta posiblemente uno de los restaurantes más patriotas del país, que no facha, en la pedanía alicantina de Tángel. Un santuario culinario con sus paredes cargadas de pasado, de recuerdos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: fotografías, uniformes militares, insignias, gorras y tricornios. La clientela es variada; ahí llega público diverso: algunos patriotas de vocación y personas que optan por degustar un «menú cuartelero» variado: diez primeros platos y otros diez segundos. Esta es la oferta de la jefa de un bar singular: «Aquí no ofrecemos cocina de autor».