Sin rival. De inicio a fin. En el día en el que el
esloveno Tadej Pogacar cumplía 27 años, el
belga Remco Evenepoel quería dejar claro desde el primer metro de la contrarreloj quién era el rey de la especialidad. Mucho se había hablado de hasta dónde podría Pogacar plantar cara a Evenepoel, en un recorrido que a priori podría favorecer al triple ganador del
Tour de Francia, ya que apenas tenía un metro llano y sí muchas subidas, con hasta trece kilómetros de ascensión repartidos en las cuatro cotas del día, la última de ellas antes de meta y sobre adoquín, para mayor castigo de las piernas de los corredores.
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