Cuando las mentiras son tan abundantes y repetidas que incluso a los compañeros de trinchera política les empieza a dar vergüenza defenderlas como verdades ; cuando las expectativas de voto decaen de manera constante y continua, y ni siquiera el servilismo de un sociólogo es capaz de enmendar con sus encuestas manipuladas, porque es una tendencia inalterable; cuando no se puede salir a la calle sin el peligro de una bronca por parte de los ciudadanos; cuando hasta en el exterior han salido las noticias de la corrupción familiar y los antaño gratificantes viajes a otros países se han transformado en una insatisfacción; y, en fin, cuando la acariciada y fiel soberbia debe someterse casi a diario, y obligar al...
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