Pintaban bastos a primera hora de la tarde con el temporal de lluvia que azotó este domingo a más de media Catalunya. No se salvó el
Estadi Johan Cruyff, donde cayó agua a raudales dos horas y media antes del partido llegando a planear la suspensión, pero respondió de maravilla el drenaje del césped de la casa del
Barça por segundo y en principio último encuentro. La alfombra elogiada por los inspectores de
LaLiga, que la catapultaron a lo alto del ránking de todos los campos de Primera, fue luego aliada de un nuevo recital de fútbol del equipazo
de
Hansi Flick.
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