Hubo una ciudad donde Ramón Gómez de la Serna recitaba greguerías en cafés insomnes y donde el bailarín Harry Fleming montaba espectáculos de jazz con toreras en motocicleta en plazas llenas hasta reventar. Una ciudad donde las 'golfemias' (con 'g', adaptación a la madrileña de los bohemios) alargaban las noches hasta el amanecer, los cócteles de Chicote abrían la puerta a la modernidad y el desnudo artístico escandalizaba a curas y marquesas por igual. ¿París? ¿Berlín? No, era Madrid en los golfos años 30. Alfonso Domingo lo rescata con 'Cabaret Iberia' (Libros del KO), un libro que se zambulle en esta explosión de vida, arte, sexo y modernidad. Todo estaba en ebullición: los cafés, los teatros, las redacciones, los salones,...
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