Normalmente, no es hasta diciembre o enero y tras una serie de caídas, rodillas torcidas, roturas de ligamentos cruzados o incluso peores lesiones cuando el debate sobre la seguridad en el esquí de la Copa del Mundo se convierte en el tema de conversación. Pero no en esta temporada. La muerte del esquiador italiano Matteo Franzoso tras un accidente durante los entrenamientos de pretemporada en Chile, ha reavivado las preocupaciones sobre cómo limitar los riesgos en este deporte de alta velocidad, un mes antes de que empiecen las competiciones y a menos de cinco meses de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.
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