La mala suerte se ha cebado con
Gavi. Dentro de la desgracia que comporta que haya vuelto a sufrir una grave lesión de rodilla, la única razón para aferrarse a la esperanza es que el canterano tiene la fuerza y el corazón de un guerrero. Que no es poco. Aparte de su calidad técnica, de la que hay sobradas muestras, lo que más destaca de
Gavi es una mentalidad competitiva a prueba de bomba y una capacidad de esfuerzo difícilmente igualable. En eso debe apoyarse. Ahora está hundido, como sus familiares, compañeros, técnicos y mucha gente en el club. La otra vez que se lesionó, en noviembre de 2023 (rotura de ligamento cruzado anterior y menisco externo), una travesía del desierto de un año se abría ante él. Ahora, casi dos años después, vuelve a la casilla de salida aunque con un horizonte de recuperación más cercano.
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