Hubo gritos, insultos, reproches cruzados y pancartas. Pero, pese a la tensión evidente, el choque entre dos concentraciones antagónicas convocadas ante la residencia de Monforte de Lemos (Lugo), atacada el pasado fin de semana con cócteles molotov y que en breve acogerá a un grupo de menores inmigrantes no acompañados, no derivó en incidentes mayores. A un lado de la carretera, una veintena de simpatizantes de Vox. Al otro, medio centenar de manifestantes convocados por Galicia Nova, la organización juvenil vinculada al BNG. Entre ambos, una línea de una veintena de agentes antidisturbios de la Policía Nacional, desplegados para evitar cualquier contacto entre los grupos. La convocatoria original partió de Vox, coincidiendo con la visita de Isabel Pérez Moñino, portavoz...
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