Se ha instalado entre los jóvenes la falsa creencia de que el resto de generaciones lo hemos tenido fácil; que hemos accedido sin problemas al mercado laboral, cobrado unos sueldazos y, como consecuencia, adquirido viviendas como churros . Y por eso hemos podido tener hijos, casita en Denia y un par de coches. Y, después, todavía nos daba para ahorrar, salir a cenar dos días por semana y apuntarnos al club de tenis. En fin, todo el que tenga más de cuarenta años o de cuarenta neuronas sabe que eso es falso. Pero es el relato interesado que les han contado para convertirlos en rehenes de los mesías y vendedores de crecepelo. Si no hay víctimas no hacen falta salvadores....
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