Trabaja desde hace 42 años como técnico especialista en laboratorios científicos de la Universidad de Alicante. Forma parte de todos los líos festeros que se organizan en su barrio alicantino, el Raval Roig, entre pasacalles, verbenas y cucañas en el mar. Es amante de las tradiciones alicantinas, del pasado y del presente de su ciudad. Tiene alma de marinero y un corazón a prueba de fuego: entre el agua y las llamas. Desde una lupa observa al detalle pequeñas partículas celulares procedentes de córneas y retinas. Sus ojos siempre están abiertos para contemplar y entender a las personas.