El trabajador A., que llevaba prestando servicios desde 2019 como
encargado en una empresa del sector del comercio y la decoración, fue despedido disciplinariamente. Durante años había trabajado con normalidad, pero en 2022
cayó de baja por un episodio depresivo que se prolongó en el tiempo. En mayo de 2024 recibió el alta y no se reincorporó, lo que llevó a la compañía a comunicarle el despido.
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