Un joven recién entrado en la veintena camina con la mirada gacha, casi por inercia, hasta llegar a un paso de peatones del distrito de Chamberí. El semáforo, apuntarán más tarde los testigos, luce en su pantalla el monigote de color rojo rojo, el mismo que obliga a los transeúntes a detener la marcha mientras el tráfico rodado avanza . Una señal lumínica que no impide la colisión: un vehículo, cuya conductora dará después negativo en las pruebas de alcohol y drogas, acaba de atropellar al citado viandante; quien, siempre según los allí presentes, habría comenzado a cruzar la calzada mientras hablaba por el teléfono móvil. La víctima es trasladada de urgencia al hospital, donde a las pocas horas los...
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