Ha escrito en estas mismas páginas un admirado colega, Javier Martínez Torrón, que «los musulmanes, inmigrantes o no, son como cualquier otro ciudadano; con sus deberes y con sus derechos». Entre esos derechos, nada menos que constitucionales, está el de practicar sus cultos religiosos -también en grupo, por qué no…- y al aire libre. No faltará algún desconocedor de nuestra Constitución que considere esto incompatible con un Estado laico. No es nada extraño en aquellos laicistas que suscriben un sagrado temor a que cualquier elemento de origen religioso pueda contaminar la pintoresca virginidad que atribuyen a un Estado notablemente promiscuo. Más sorprendente es que se hayan apuntado al bombardeo, en tierras murcianas. algunos gallardos concejales de Vox, celosos defensores de...
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