Europa volvió a ganar una
Ryder Cup en suelo estadounidense trece años después. El combinado europeo sacó partido de su gran inicio y, pese a sufrir más de lo deseado en la jornada de individuales, se hizo con el título. No fue fácil. Los jugadores tuvieron que lidiar con la antideportiva actitud de la afición local. Un sector del público que se dio cita en
Bethpage Black se dedicó a incordiar e insultar a los golfistas europeos, especialmente a
Rory McIlroy.
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