Nos hemos pasado meses y años oyendo que el PP incumplía la Constitución porque no hacía posible la renovación del Consejo General del Poder Judicial, cuando esa renovación era asunto y responsabilidad de todos los grupos políticos del Congreso y del Senado, y no solamente del PP. Parece que algunos pretendían que el PP se aviniera a lo que impusieran los demás grupos y aceptara cualquier composición del CGPJ que al Gobierno y a sus socios les resultara grata. Nos encontramos ahora, sin embargo, con algo que sí que es exclusiva responsabilidad del Gobierno, cual es la presentación a las Cortes del proyecto de presupuestos. Ya después se verá si las Cortes aprueban o no esa propuesta de presupuestos según las enmiendas que puedan presentarse y los debates parlamentarios que tengan lugar. Eso ya no depende solamente del Gobierno; pero la presentación de los presupuestos, sí. Todo parece indicar que o bien al Gobierno no le interesa cumplir la Constitución en este extremo o que el propio Ejecutivo, ante su doble faceta ideológica, no es capaz de adoptar una decisión al respecto. En todo caso –y visto lo visto de los socios de gobierno y de investidura del PSOE–, puede que sea menos indeseable que se mantenga el citado incumplimiento constitucional y no tengamos que sufrir unos nuevos presupuestos respaldados nada menos que por Sumar, Podemos, Esquerra Republicana, Junts y Bildu. Así están las cosas. Carlos Villalobos Giménez. Sevilla Tras recibir de unas amigas la noticia de la decisión de la Junta de Andalucía de conceder una deducción de cien euros por adoptar un perro o un gato, me entró una sensación de tristeza profunda. Entiendo la necesidad de muchas personas de acoger mascotas como forma de tener compañía, así como los efectos beneficiosos de estos animales. Pero no podemos perder el norte: tenemos que reflexionar sobre qué modelo de sociedad queremos y la necesidad de impulsar medidas que fomenten la natalidad y la adopción, en todo caso de un mayor número de niños, que son el futuro de nuestro estado de bienestar a todos los niveles y la base de una sociedad humana. Como madre de dos niños adoptados, llama la atención las pocas iniciativas públicas para impulsar la adopción de niños. Teniendo en cuenta que estos menores nacen con el derecho a tener una familia, y el regalo para las familias adoptivas que reciben el valor incalculable de una vida, de repente uno escucha que van a promover la adopción de perros y gatos y siento tristeza profunda. Ellos se lo pierden. Eso sí, que las autoridades tengan en cuenta que el dinero público debe ser bien analizado antes de realizar cualquier propuesta, que los recursos son limitados. Rosario Paradinas. Madrid