Exjefes de una de las principales estructuras criminales de Medellín denunciaron vínculos entre el actual alcalde de esa ciudad, Federico Gutiérrez, y organizaciones narco-paramilitares que históricamente dominaron el territorio. Las revelaciones ponen en evidencia cómo las élites políticas y empresariales de Antioquia habrían pactado con el crimen organizado para asegurar poder económico y electoral, un entramado que aún condiciona la frágil democracia colombiana.