Se ha cumplido el día mundial del café, pero el día del café es todos los días, porque el café es el pan otro, el sustento primario de nuestra mañana, cuyo ánimo depende del milagro del café. Creo que no remató Neruda una oda en condiciones al café, pero debiera haberla hecho, porque el café es el maná de los atentos, igual que el whisky es la sangre de los cobardes. Me he fijado en el cumpleaños del café por descarte, o casi, de algunos temas cimeros de la actualidad pletórica de chaladuras y exabruptos, con lo que tenía que decidirme, por ejemplo, entre darle la extremaunción a la ministra de Igualdad, que ahora reconoce que hay que hacer «una...
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