Milei presenta el nuevo Código Penal: castiga a "motochorros", "viudas negras" y protege el equilibrio fiscal
El presidente Javier Milei, acompañado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabezará este jueves la presentación oficial del proyecto del nuevo Código Penal en el Complejo Penitenciario Federal I.
Se trata de una reforma integral impulsada por el Ministerio de Justicia, elaborada junto a un equipo de juristas y especialistas, que busca modernizar un cuerpo legal que data de 1921 y que acumula más de un millar de reformas parciales.
El grupo de juristas fue integrado por Mariano Borinsky, Ricardo Basílico, Horacio Romero Villanueva, Jorge Buompadre y Fernando Soto, María Eugenia Capuchetti y Valeria Oneto, entre otros.
El proyecto persigue un objetivo central: adecuar la legislación penal a los desafíos del presente y responder a una demanda social de mayor rigor frente al delito. Según la síntesis oficial a la que tuvo acceso El Cronista, el texto consolida en un único cuerpo normativo más de mil leyes penales especiales, incorpora doctrina de la Corte Suprema y toma como referencia experiencias comparadas de España y Estados Unidos.
Uno de los puntos salientes es la tutela explícita de bienes jurídicos considerados prioritarios: la vida, la libertad, la propiedad y, como novedad, la familia y el equilibrio fiscal. El nuevo Código endurece las penas para delitos de fuerte impacto social -corrupción, narcotráfico, trata de personas, delitos sexuales, crímenes cometidos con nuevas tecnologías- y agrava las sanciones cuando las víctimas son menores, adultos mayores o personas en situación de vulnerabilidad.
En la parte general, se destacan la ampliación del régimen de agravantes y atenuantes, la incorporación de la figura de "días multa" como sanción económica, la introducción del decomiso anticipado de bienes vinculados al delito y un régimen claro de responsabilidad penal para personas jurídicas, aplicable a todo tipo de ilícitos.
Además, se refuerza la participación de las víctimas en el proceso, que deberán ser escuchadas antes de decisiones clave como la extinción de la acción penal. También se establecen nuevas reglas sobre prescripción, ejecución de penas y reincidencia, así como la figura del "imputado colaborador" para investigaciones complejas.
En la parte especial, la reforma endurece penas en un amplio espectro de delitos: homicidios, lesiones, delitos viales, violencia familiar, delitos contra la libertad sexual -con la tipificación de nuevas figuras como el "stealthing"-, grooming, pornovenganza, acoso sexual y hostigamiento, entre otros. También se crean figuras específicas para modalidades delictivas actuales como el "motochorro", las "viudas negras" o los "secuestros virtuales".
La corrupción y los delitos contra la administración pública ocupan un lugar central, con una nueva redacción para el enriquecimiento ilícito, sanciones más severas para el cohecho -incluso entre privados- y la incorporación de tipos penales vinculados al desvío de fondos públicos o la alteración dolosa del equilibrio fiscal.
En materia de narcotráfico, se agravan exponencialmente las penas y se tipifican conductas relacionadas con precursores químicos y drogas sintéticas.
El texto también abarca delitos ambientales, de crueldad animal, electorales, deportivos, informáticos y de odio, incorporando además los crímenes previstos en el Estatuto de Roma.