La
Euroliga acaba de dar el pistoletazo de salida a una temporada en la que se va a cumplir no un aniversario cualquiera, sino nada menos que el de los 30 años desde que una auténtica leyenda NBA como
Dominique Wilkins ahogara sus penas a costa de agravar las del Barça con el Panathinaikos. Y con el agravio de haciéndolo robando dicho de manera tan llana y simple como fiel a la realidad.
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