La
crisis de vivienda en España se ha convertido en un problema estructural, que afecta, principalmente, a los jóvenes. En la última década, los precios se han disparado un 44% mientras los sueldos ni siquiera han alcanzado el 20% de subida. Aunque muchos están empleados, no consiguen ahorrar y el salario desaparece prácticamente íntegro.
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