Ya lo escribió Guy Debord en 1968: la política ha devenido espectáculo. Hace 57 años, cuando Debord publicó su famoso libro, todavía había debates ideológicos, una izquierda comunista que defendía la lucha de clases y una derecha que se deslizaba hacia la tecnocracia. Hoy la política es un puro relato, una representación, por utilizar los términos del filósofo francés, fallecido en 1994. No hay más que leer los periódicos o seguir las tertulias para constatar que no existe ni el más mínimo debate ideológico entre los dirigentes políticos. Se discute sobre eslóganes y estereotipos entre dos bandos enfrentados simétricamente. La culpa es siempre del otro. Los juicios de intenciones dominan los discursos. Y la banalidad y el insulto priman en...
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