¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? Un nuevo estudio encuentra la clave en la evolución
En casi todos los países del mundo, las mujeres viven más tiempo que los hombres. Aunque esta diferencia se ha reducido en algunos lugares gracias a los avances médicos y las mejoras en la calidad de vida, una nueva investigación concluyó que esta ventaja femenina tiene raíces más profundas: se origina en la evolución y se observa también en otras especies animales.
Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, realizaron el análisis más amplio hasta ahora sobre las diferencias de longevidad entre sexos en mamíferos y aves. Para ello, utilizaron datos del sistema zoológico global Species360 Zoological Information Management System (ZIMS), con información de más de 1.100 especies.
La selección sexual, el cuidado parental y los cromosomas sexuales influyen directamente en estas diferencias. Aunque el entorno modifica la intensidad de la brecha, no la elimina. Por esta razón, las diferencias entre hembras y machos se consideran parte de la historia evolutiva de las especies.
Cromosomas y longevidad: el papel del sexo heterogamético
En el caso de los mamíferos, las hembras tienden a vivir más tiempo que los machos. Entre babuinos y gorilas, por ejemplo, ellas sobreviven con frecuencia a los machos. Sin embargo, entre muchas aves, reptiles e insectos, los machos suelen vivir más.
Esta diferencia se explica por la llamada hipótesis del sexo heterogamético. En los mamíferos, las hembras tienen dos cromosomas X, lo que las protege de mutaciones perjudiciales. Los machos, en cambio, tienen un cromosoma X y uno Y. Esta diferencia genética podría favorecer una mayor supervivencia de las hembras.
En las aves ocurre lo contrario. Las hembras tienen cromosomas Z y W, mientras que los machos poseen dos Z. Esto explicaría por qué los machos de muchas especies de aves viven más que las hembras.
El análisis del ZIMS reveló que en el 72% de los mamíferos estudiados, las hembras viven en promedio un 12% más que los machos. Por su parte, en el 68% de las aves, los machos superan en longevidad a las hembras por alrededor del 5%. No obstante, hay excepciones: en las aves rapaces, las hembras son más grandes y viven más tiempo, lo que confirma que los cromosomas no explican por completo la diferencia.
Competencia sexual y crianza también influyen
Los investigadores también destacaron el papel de las estrategias reproductivas en la longevidad. En especies polígamas de mamíferos, la intensa competencia entre los machos provoca mayores tasas de mortalidad. En cambio, muchas aves son monógamas, y eso lleva a una longevidad más equilibrada entre machos y hembras.
Además, el cuidado parental influye en la esperanza de vida. En especies donde las hembras se encargan de la crianza, como en varios primates, ellas tienen una mayor supervivencia, lo que favorece también la llegada de sus crías a la edad adulta.
¿Y si el entorno fuera determinante?
Para comprobar si el entorno es un factor decisivo, los científicos analizaron los datos de animales que viven en zoológicos, donde las condiciones son más controladas. Si el ambiente fuera la causa principal, las diferencias de longevidad deberían desaparecer. Sin embargo, esto no ocurrió. Las hembras continuaron viviendo más que los machos, aunque la brecha fue menor.
El estudio refleja un patrón similar en los seres humanos. A pesar de que la medicina y los avances sociales han reducido la desigualdad en la esperanza de vida entre mujeres y hombres, esta diferencia no desaparece por completo, lo que sugiere que su origen va más allá de las condiciones externas.
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