La plaza se quedó helada cuando un decidido Emilio de Justo era llevado a la enfermería en la primera tanda. La Monumental, que ha visto los mayores triunfos y también ha sido testigo de sus peores momentos, veía de nuevo que la fortuna no sonreía al extremeño. Sin embargo, durante la tarde llegaron noticias tranquilizadoras: «Va a salir». Así fue. Todo el público se puso en pie para aplaudir la salida del diestro de la enfermería, y de nuevo le ovacionaron antes de la salida de Diamante, de Victoriano del Río, ganadería que ya había permitido a De Justo triunfar en Las Ventas. Y repitieron hazaña, desorejándolo un entregado Emilio, ante una plaza rota con el torero. Cientos de personas...
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