La sombra de Epstein se cierne sobre Trump: los archivos que sacuden la presidencia del republicano
El mediático caso de Jeffrey Epstein vuelve a sacudir a la política estadounidense, especialmente a la administración de Donald Trump. Desde su regreso al Despacho Oval, la sombra de estos archivos ha rondado al presidente desde el primer día. Y esta semana, esa sombra volvió a crecer.
El caso Epstein ha dejado al descubierto una de las características más visibles de Trump: la ambigüedad. Durante la campaña y ya en el poder, el presidente aseguró en varias ocasiones que liberaría los documentos relacionados con el pederasta. Pero su postura ha variado constantemente, coincidiendo con la presión pública, las demandas de transparencia y, por supuesto, con el cálculo político.
Sin embargo, esta semana la historia explotó nuevamente tras la revelación de nuevo material que no solo involucraría al propio Trump, sino también al expresidente Bill Clinton y a otras figuras del poder estadounidense. Todo, en medio de lo que muchos consideran como uno de los mayores escándalos contemporáneos del país.
Imagen del documental de Netflix Jeffrey Epstein: Filthy Rich. NETFLIX. Europa Press (Foto de ARCHIVO) 11/6/2020.
La relación Epstein-Trump
Cuando Jeffrey Epstein murió en 2019 —un supuesto suicidio, según los informes oficiales— dejó tras de sí el recuerdo de centenares de víctimas y una montaña de documentos, correos electrónicos, registros bancarios, agendas, transcripciones y material personal que conforma un archivo monumental. De acuerdo a demócratas, así como a un grupo de republicanos, ese archivo debe hacerse público. Y el Congreso votará su divulgación.
A ese material se le llama “los papeles de Epstein”. Y luego está “la lista de Epstein”, una presunta nómina de personalidades ricas y famosas que habrían participado de su red de abuso sexual, o al menos, que Epstein mantenía registrada, posiblemente con fines de chantaje.
Durante años, Epstein y su expareja, Ghislaine Maxwell —hoy condenada a 20 años de prisión— reclutaron a menores que, a cambio de dinero, terminaban siendo agredidas sexualmente en casas desde Florida hasta París, pasando por Nueva York, Ohio y Nuevo México. También en sus jets privados y en sus islas del Caribe, conocidas por los lugareños como “las islas de los pedófilos” o la famosa “Isla de Epstein”.
Epstein era un hombre profundamente conectado. Era parte de la élite social y financiera de Nueva York, moviéndose entre empresarios, científicos, políticos y celebridades. En ese mundo, durante los años 90 y principios de los 2000, su camino se cruzó estrechamente con el de Donald Trump.
Ambos eran millonarios, compartían círculos sociales y eran vecinos en Florida. Asistieron a fiestas juntos, incluso en Mar-a-Lago. Registros de vuelo confirman que Trump viajó en el famoso “Lolita Express” en varias ocasiones.
Jeffrey Epstein junto a Donald Trump, a finales de los 90.
Recientemente, una polémica carta de cumpleaños alimentó los rumores de la “estrecha” amistad entre ambos magnates financieros. En 2002, Trump describió a Epstein como “un tipo fantástico”, alguien a quien conocía hace quince años y con quien era “muy divertido estar”. Pero añadió una frase que hoy resuena con fuerza: “Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas en el lado más joven”.
La relación entre ambos habría terminado en 2004 o 2005. El actual jefe de la Casa Blanca asegura que cortó vínculos porque el “comportamiento” de Epstein le molestaba. Otros sostienen que fue por una disputa inmobiliaria o porque el acusado pederasta estaba reclutando jóvenes de Mar-a-Lago para su red de abuso.
Más allá de las versiones, el nombre de Trump aparece tanto en la lista como en los archivos de Epstein.
Correos con el nombre de Trump por todas partes
El Congreso publicó alrededor de 20 mil documentos —en su mayoría correos privados— que confirmaron lo que la fiscal general Pam Bondi le había advertido a Trump, su nombre está en todas partes. Entre los documentos, hay dos menciones que han provocado un terremoto político.
La primera, un correo de 2011 en el que Epstein afirma que una víctima “pasó horas” con Trump en su casa. Mientras que la segunda, corresponde a un mensaje de 2019 en el que Epstein le dice a un periodista que Trump “sabía lo de las chicas”.
Ambas afirmaciones reabrieron la discusión sobre cuánto sabía Trump y qué relación tuvo con víctimas específicas. Una de ellas sería “Virginia”, nombre que aparece sin censurar en la versión que recibió el comité del Congreso. La Casa Blanca afirma que se refiere a Virginia Giuffre, una de las acusadoras más conocidas de Epstein, quien se suicidó este año.
Trump ha negado todo conocimiento del tráfico sexual de Epstein y ha insistido en que no tuvo relación más allá de una antigua amistad. Pero detrás de esa defensa, su resistencia inicial a liberar los documentos alimentó sospechas durante meses.
La entrada en escena de Bill Clinton
El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, voló en el avión privado de Epstein en numerosas ocasiones después de dejar la presidencia, supuestamente por motivos filantrópicos. Ahora, un correo privado supuestamente intercambiado entre el magnate y su hermano en 2018 ha desatado todo tipo de teorías.
En ese mensaje, Epstein habría usado una expresión vulgar que se interpretó como “Trump blowing Bubba” —Bubba es el antiguo apodo de Bill Clinton, y la frase hace referencia a que ambos mandatarios habrían sostenido prácticas sexuales entre ellos— e insinuó que el mandatario ruso, Vladimir Putin, tendría imágenes comprometedoras de estos actos. Un escenario casi de ciencia ficción, pero que hoy está en el centro del huracán político.
Expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Foto: Thomas Shahan.
Trump reaccionó acusando a los demócratas de “montar una farsa” y anunció que pedió al FBI iniciar una investigación sobre Clinton, Larry Summers, Reid Hoffman, J.P. Morgan, Chase y otros. “Epstein era demócrata… no pierdan el tiempo conmigo. Tengo un país que gobernar”, declaró el líder republicano.
No obstante, su postura dio un giro drástico el domingo. Pidió a los republicanos que voten a favor de divulgar los archivos completos de Epstein. Aseguró que “no tiene nada que esconder” y que es momento de terminar con lo que llama “el engaño demócrata”.
¿Por qué el cambio? Porque la desclasificación ya tenía suficientes votos y parte de su base MAGA le exigía liberar los documentos, lo que había comenzado a fracturar a un sector de sus seguidores.
Al respaldar la liberación, Trump se alinea con su base y busca cerrar el tema, antes de que crezca.
La historia no termina
Mark Epstein, hermano del fallecido pederasta, insiste en que Jeffrey no se suicidó, sino que fue asesinado. Afirma que la evidencia forense no respalda el suicidio, acusa al gobierno de encubrir la verdad y dice que toda la narrativa pública está manipulada para proteger a poderosos.
Hasta ahora, el caso ha derribado a una figura importante, el entonces príncipe Andrés, despojado de sus títulos y cuya principal acusadora, Virginia Giuffre, murió este año en Australia.
Mientras el Congreso se prepara para votar la liberación completa de los archivos, el país contiene el aliento porque las próximas divulgación podría ser aún más explosivo.