Ir a la calle con la
ropa arrugada puede arruinar incluso el mejor de los días. Esos pequeños pliegues en los pantalones o en la camisa, que parecen imposibles de quitar, pueden generar
sensación de descuido y restar seguridad al caminar por la ciudad o entrar a una reunión importante. La realidad es que muchas prendas requieren más que un simple repaso rápido con la plancha, y
reconocer esto es el primer paso para conseguir un look impecable.
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