Creo que en mis muchos años ya de oficio, habré escuchado en multitud de ocasiones aquello de que la política de prevención es el mejor antídoto contra el desastre. Nos sobran ejemplos recientes y dolorosos de cómo no haber hecho el trabajo previo desembocó en consecuencias fatales. La naturaleza es tozuda y siempre se encarga de recordarnos los errores en los que incurrimos por no aprender la lección pasada. ¿Lo lograremos tras lo ocurrido con la dana de Valencia? Lo dudo, y las últimas inundaciones registradas en Sevilla no invitan a pensar lo contrario. España es un país con una carente cultura de la emergencia. Quizás no haya ayudado que seamos un punto en el globo terráqueo relativamente tranquilo, sin...
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