Sucedió el sábado por la noche en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra). Un agente de la Policía Nacional regresaba a su casa junto a su mujer y sus hijas pequeñas cuando un delincuente habitual, que lo reconoció, lo agredió y le amenazó con ir a buscar un cuchillo para rajarle. La agresión tuvo lugar en el rellano del inmueble, donde el policía recibió varios golpes, según informó este miércoles la Confederación Española de Policía (CEP) en un comunicado. El agente trató de inmovilizar al individuo, pero este logró escapar. Aun así, fue interceptado esa misma noche por una patrulla. Los agentes pusieron al detenido a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Vilagarcía, que le investiga por un delito de atentado contra la autoridad. En todo caso, quedó en libertad provisional y sin medidas cautelares, pese a que se había solicitado una orden de alejamiento. La CEP se personará en la causa para defender los intereses del policía y su familia, y también para reclamar medidas que les protejan del agresor. «Los hechos son de extrema gravedad, no por las lesiones —ya que, por suerte, no tenemos que lamentar daños graves en nuestro compañero—, sino por la impunidad que existe hoy hacia la figura de un agente de la Policía Nacional, reconocido fuera de servicio y agredido sin miramientos en presencia de su familia», subraya Agustín Vigo, coordinador de la CEP en Galicia. Desde la organización lamentan «la inacción del Gobierno de España» al negar a los agentes la condición de «profesión de riesgo».