El nuevo modelo de acceso a la función pública impulsado por la Junta de Andalucía supone, a mi juicio, un cambio necesario y acertado, que favorece la garantía de la capacitación para el puesto sin perjudicar la meritocracia y la igualdad de acceso. En este sentido, no puede afirmarse en absoluto que suponga una ruptura con el sistema de oposiciones. El Decreto 51/2025 lo consolida, incorporándole un cambio relevante: que el proceso de selección del futuro empleado público sume a la medición de la capacitación intelectual y de conocimiento obtenida por los exámenes una evaluación de tipo más práctico, centrada en cómo trabaja, cómo se adapta y cómo afronta las tareas reales que encontrará en su puesto. La clave reside...
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