Custodia la sala con sus tonos rojos y gualdos; solo le falta flamear. Y lo haría esta colosal bandera, como ya lo hizo en el corazón del océano Atlántico a comienzos del XIX, si tan solo una brizna de viento se colara en el interior de la nueva exposición del Museo Naval de Madrid . «Es la más antigua que conservamos. Perteneció al Príncipe de Asturias , el barco que luchó en la batalla de Trafalgar, en 1805», explica el capitán de navío Juan Escrigas, director del centro. Se siente uno pequeño bajo el paño por sus 6,10 metros de ancho y sus 3,90 de alto, pero también por las glorias militares que lo contemplan: su capitán, Federico Gravina ,...
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