A las órdenes del árbitro llorón , Ricardo de Burgos Bengoetxea, terrible estampa del fútbol español, el Barça quería salir del agujero con una victoria de prestigio ante un rival importante. Empezaron los de Simeone muy instalados cerca del área de Joan García pero Lamine Yamal lanzaba contraataques temibles, en parte también porque un Raphinha en plena forma llegaba a balones que para cualquier otro ser humano serían completamente imposibles. El Barcelona tiró de paciencia y de toque y el temporal rojiblanco amainó y el juego quedó equilibrado. Raphinha lucía muy por encima de los demás, tanto en defensa como en ataque, siempre con la misma intensidad, llegando a todas partes, como Flick necesita para llevar a cabo su idea...
Ver Más