Los
New York Knicks del escurridizo y ocurrente
Jalen Brunson arruinaron el cuento de hadas del unicornio
Victor Wembanyama y honraron su historia de lustre y la más pura esencia de la Copa, sorprendiendo con una fulminante reacción incluida a los mismos
San Antonio Spurs que comparecían a la finalísima de Las Vegas como imponentes verdugos de los intratables Thunder (124-113). El palmarés del equipo de la ciudad que nunca duerme llevaba sesteando en sus laureles más de medio siglo, sin títulos desde el anillo de
1973, pero logró reverdecer sus laureles en la Ciudad del Pecado y ante el mismo responsable del crimen que todavía duele en Nueva York, esos Spurs que les privaron del anillo en las Finales de
1999 para declarar el inicio de su dinastía.
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