La Asociación de Diplomáticos acusa a Albares de desoír las indicaciones de Moncloa
La Asociación de Diplomáticos de España (ADE) termina el año como lo empezó, con el silencio administrativo del Ministerio de Exteriores. Hasta siete cartas se han quedado sin respuesta, ni siquiera han merecido un acuse de recibo. Ante lo que consideran un ninguneo, la agrupación mayoritaria de la carrera diplomática terminó dirigiéndose al Gobierno directamente para pedir amparo ante una situación que se ha dilatado en el tiempo y, según ha podido saber LA RAZÓN, Moncloa sí les contestó de vuelta el pasado 24 de noviembre.
En el texto, al que ha tenido acceso este periódico, la Presidencia del Gobierno emplazaba expresamente al Ministerio que dirige José Manuel Albares a atender la petición de la ADE de adoptar un nuevo Reglamento para la carrera diplomática. El que sigue en vigor, de 1955, data nada menos que de la dictadura franquista.
En la comunicación de Moncloa (firmada por Diego Rubio, jefe de gabinete del presidente Sánchez) se recalca que "el Gobierno de España mantiene su firme compromiso con un acción exterior eficaz y plenamente coherente con los principios constitucionales que rigen nuestro Estado social y democrático de derecho".
Semanas después de recibir la carta de Moncloa ha vuelto a suceder lo mismo que en todo este año, es decir, nada. Por este motivo, la ADE decidió hacerlo público ayer con un comunicado en el que denuncian que "tanto el subsecretario como el ministro mantienen su pasividad y desprecio hacia esta reivindicación prácticamente unánime del colectivo de diplomáticos españoles".
"Desde la ADE hemos solicitado copia del proyecto de nuevo reglamento que, nos consta, se encuentra preparado para ser presentado al Consejo de Ministros para su aprobación; sin que se nos haya dado respuesta alguna al respecto. También hemos pedido al Subsecretario una reunión para avanzar definitivamente en este tema, y tampoco se ha concretado fecha alguna".
Según reza el final de la nota distribuida por la ADE que preside Alberto Virella, la actitud de Exteriores es "inexplicable e irrespetuosa" y "claramente contraria a lo que ha indicado Presidencia del Gobierno". "A lo último que debería parecerse un Ministerio es a un cortijo de un señorito, por eso son crecientes el hartazgo y la indignación en el Ministerio de Asuntos Exteriores", concluyen.