Como buenos hermanos. El Sevilla y el Betis están condenados a convivir, si al final se cumplen los plazos previstos con el Sánchez-Pizjuán y la obra empieza en 2027. Quizá haya que contratar una empresa que quite y ponga los rótulos en la previa de cada partido para que La Cartuja sea San Siro y, a la vez, el Giuseppe Meazza. Pero aquí, sin lugar a dudas, lo que hay que poner de manifiesto es que una ciudad como Sevilla, donde cuesta tanto sacar adelante un gran proyecto, contará en 2030 con tres de los mejores estadios de España.