Para cualquier futbolista, pero más en un delantero, marcar un gol en tu propia portería y hacerlo en el día más señalado para tu afición es la peor de las sensaciones posibles. Es un error aciago, y le ocurrió al alemán
Nick Woltemade, fichaje del año del Newcastle United, llegado a Tyneside para hacer olvidar a Alexander Isak. Que ese autogol sirviera para la victoria del Sunderland (1-0) en el partido de la máxima rivalidad, el ‘Tyne-Wear derby’ del noreste inglés,
un enfrentamiento de pasiones y sentimientos muy exacerbados, fue aún más difícil de asimilar.
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