Jalen Brunson marca el son del frenético ritmo de la ciudad que nunca duerme desde la del Pecado, el bailarín de la Gran Manzana con su cautivante de pies que amansa y a la vez excita todavía más a fieras como los apasionados y desbocados fans de los
New York Knicks. El menudo pero astuto y escurridizo ladrón que birló a
Victor Wembanyama la gloria a la que parecía predestinado (124-113) para que en el glamour de Manhattan y sus inmediaciones vuelvan a ver cómo el baloncesto vuelva a traer joyas.
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