Es habitual que, con la llegada de fines de semana o celebraciones,
uno se permita unas copas de más. La música, la compañía y el ambiente invitan a relajarse, y
muchas veces el consumo de alcohol se incrementa con la edad social activa. Sin embargo, lo que antes podía dejar un ligero mareo o un dolor de cabeza moderado,
ahora a menudo se traduce en una resaca más larga, intensa y molesta.
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