La competitividad estructural de las regiones sigue estancada en torno al 2% desde 2008
La competitividad estructural media de las comunidades autónomas mantiene una evolución sostenida en el tiempo tras cerrar el ejercicio 2024 con un avance del 2%, en línea con la evolución media del periodo 2008-2024, lo que significa un estancamiento de su crecimiento desde la Gran Recesión, además de evidenciar "una progresiva desaceleración en su ritmo de crecimiento", una vez superadas buena parte de las perturbaciones que han afectado en los últimos ejercicios a las cifras y los indicadores del Índice de Competitividad Regional (Icreg), y una vez superado el impacto de la pandemia. Así lo advierte el Consejo General de Economistas en su "Informe de la competitividad regional en España 2025", que elabora a partir de la explotación del Icreg 2024 y que recoge el mapa de situación y un análisis dinámico para identificar las tendencias y evolución de la competitividad estructural.
Aunque durante el pasado ejercicio la mayoría de indicadores contribuyeron positivamente al crecimiento del Icreg -destacando por su dinamismo los ejes de entorno económico, mercado de trabajo y capital humano, es preocupante que el referido a la eficiencia empresarial haya sufrido cierto deterioro. El análisis realizado confirma que aunque la competitividad estructural regional en España ha mostrado un aceptable patrón convergente en el periodo 2013-2024, una vez concluida la crisis de la Gran Recesión y superado el efecto rebote de la pandemia, esta competitividad ha empezado a ralentizarse. Pese a ello, las brechas entre las regiones más y menos competitivas se han reducido "con una contribución destacada de la convergencia en innovación, capital humano y mercado de trabajo", aunque la distancia entre las regiones en el escalón más alto sigue siendo enorme.
Para el presidente del Consejo General de Economistas de España, Miguel Ángel Vázquez Taín, ha señalado que "pese a persistir considerables diferencias entre regiones a lo largo de los últimos 15 años, la convergencia competitiva regional debe animar a todos los agentes implicados a perseverar en este objetivo", porque la convergencia territorial "favorece un crecimiento más equilibrado al reducir brechas económicas y sociales entre regiones, jugando un relevante papel en el proceso de reducción de las disparidades socioeconómicas interregionales; además, impulsa la eficiencia global, mejora el acceso a servicios y refuerza la estabilidad institucional, creando entornos más atractivos para la inversión y el bienestar colectivo".
La Comunidad de Madrid continúa liderando el ranking de competitividad, en el escalón alto junto a Navarra y el País Vasco, si bien estas dos últimas regiones han intercambiado sus posiciones durante 2024 y la comunidad foral se ha encaramado al segundo puesto. En el caso de Cataluña, "aunque ha reducido ligeramente su distancia con la comunidad madrileña, se mantiene en un escalón inferior como única integrante del "nivel de competitividad medio-alto".
El grupo de comunidades con nivel competitivo relativo medio-bajo lo forman La Rioja, Aragón Galicia, Castilla y León, Cantabria y Principado de Asturias, que progresa desde el nivel bajo. La Rioja y Galicia “escalan” una posición en detrimento de La Rioja y Castilla y León. En el furgón de cola se sitúan la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, que intercambian sus posiciones, Castilla-La Mancha, Canarias, Islas Baleares, Andalucía y Extremadura, aunque en el caso de estas dos últimas el incremento del Icreg "fue particularmente intenso en 2024", señala el informe.
El estudio también muestra que el Principado de Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Comunidad de Madrid, País Vasco y La Rioja experimentaron crecimientos en el entorno de la media; en Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana y en Murcia no se aprecian cambios reseñables en el último año; mientras que en Baleares, Canarias y Cantabria el índice de competitividad se ha reducido.
El informe también destaca otros indicadores macroeconómicos en comparativa con el resto de la Unión Europea del año 2024. Por ejemplo, los resultados sitúan a seis comunidades por encima del PIB por habitante medio de la UE-27: Comunidad de Madrid (124,4% de la media), País Vasco (114,0%), Comunidad Foral de Navarra (108,6%), Cataluña (104,0%), Aragón (101,3%) y Baleares (100,1%). Por su parte, Andalucía, Extremadura, Canarias, Murcia y Castilla-La Mancha, son las cinco peor situadas, con niveles en todas ellas por debajo del 75% de la media.
En términos de productividad del trabajo, País Vasco (119,0% de la media), Madrid (118,0%), Navarra (109,3%), Aragón (102,1%) y Cataluña (101,2%) son las regiones con niveles de productividad superiores a la media de la UE, mientras que las menos productivas son Canarias (74,4% de la media), Andalucía (78,8%) Murcia (79,1%), Castilla-La Mancha (80,2%), Comunidad Valenciana (81,1%), Extremadura (81,6%) y Cantabria (85,9%) todas por debajo del 90% de la
media comunitaria.
Respecto a la tasa de paro de 2024, el valor medio español (11,3% según Eurostat) sigue siendo "sustancialmente mayor" al promedio comunitario (5,9%) y todas las comunidades, sin excepción, tienen tasas de desempleo superiores a la media de la UE. Comunidad Foral Navarra, Aragón, País Vasco y Cantabria son las CCAA que presentan menores tasas de paro -superando a la media UE-27 en menos de 3 puntos-. En el extremo opuesto, Andalucía y Extremadura tienen una tasa de paro equivalente a 2,5 veces el valor medio de la UE, situándose en ambas por encima del 15% de la población mayor de 15 años.