El primer disco que mi hermana quiso comprarse con su dinero, a la edad de 13, fue uno de Nirvana. Mi madre enseguida se preocupó porque vio el principio de un camino. No tenía ni idea de la música del grupo pero se había fijado en la pinta del cantante y le parecía un anticipo del abismo al que mi hermana se asomaba. Mi madre tiene a veces un modo exasperante de decir las cosas pero es verdad que vinieron unos años muy difíciles. De modo que en un acto heroico, irritante, es cierto, pero de una heroicidad de otros tiempos, le propuso que no se comprara lo de Cobain y que ella a cambio le regalaría dos discos de...
Ver Más