Hay quienes piensan que arancel es un término demasiado serio y lejano para ser palabra del año 2025: le falta música, sonoridad, regodeo. Quiero decir que no te llenas la boca diciendo arancel, pero en cambio con chistorra… Chistorra es sonorísima, sabrosa; es una palabra que aúna grasa y guasa, y que casi sola va llamando a otra de las palabras oficiosas de este año: Charo . Las charos se bautizaron en Forocoches, un lugar donde el talento se entrega al mal, y en esas tierras proliferó una familia léxica numerosísima: tenemos la charocracia, pero también la charía, el charismo y el verbo charear, que se conjuga solo. Ahí le gana por goleada a Cayetano, que de momento no se declina. No podemos descartar que su equivalente masculino acabe siendo Koldo, que es un nombre muy jugón: koldear, koldismo, koldificación... Vivan los nombres de dos sílabas. La fontanería era el paso lógico después de tantos años hablando de las cloacas del Estado. Fontanera es una voz inflexible, pero en su acepción corrupta es extrañamente gráfica, y tan concreta... Dices fontanera y no tienes que explicar nada más. En todo esto hay algo sucio y a la vez admirable: no todo el mundo vale. Flotilla parece un cruce entre flota y pacotilla: como tantas otras veces, el diminituvo es aquí un arma de destrucción masiva. La flotilla nos remite no tanto a un suceso como a un estado mental, a un 'zeitgeist' efímero, entre ingenuo y cínico: allí, en alta mar, las cosas se veían de otra forma, se pensaba eurovisivamente… Y al final tenemos apagón , que es una palabra que funciona como un interruptor. La escuchas y se activan los recuerdos. Todo el mundo sabe qué hizo aquel día, qué no hizo, cuándo se quedó sin cerveza… En fin, esperamos sus opiniones.