Este error al limpiar la merluza podría afectar gravemente tu salud
Una zona crítica que suele pasar desapercibida
La merluza es uno de los pescados más consumidos en España, tanto en restaurantes como en el hogar. Sin embargo, su popularidad no evita que ciertos errores frecuentes en su preparación pasen inadvertidos para la mayoría de los consumidores.
Uno de estos errores radica en no retirar una parte específica del interior del pescado: la denominada línea negra, una franja oscura situada junto a la espina central y al vientre. Aunque pueda parecer solo un resto de sangre coagulada o tejido, es en realidad una acumulación donde suelen alojarse anisakis y otros parásitos marinos.
Riesgos para la salud si no se elimina
La presencia de anisakis en pescados como la merluza está ampliamente documentada por organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Estos parásitos pueden provocar desde reacciones alérgicas hasta cuadros gastrointestinales graves si no se destruyen adecuadamente antes del consumo.
Aunque la normativa exige congelar el pescado destinado a consumir crudo o semicrudo, en las preparaciones cocinadas no siempre se eliminan completamente si permanecen ocultos en zonas como la línea negra. Además, al no tratarse de vísceras, esta parte no siempre se retira durante el eviscerado industrial.
Qué hacer para evitar el problema
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Solicitar al pescadero la retirada completa de la línea negra.
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Revisar visualmente el interior del pescado antes de cocinarlo.
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Eliminar manualmente cualquier resto oscuro adherido a la espina central.
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En caso de duda, congelar el pescado durante al menos 5 días a -20°C antes de cocinarlo.
Recomendaciones oficiales
La AESAN recuerda que la mejor manera de prevenir la anisakiasis es seguir unas pautas claras de higiene y manipulación del pescado. Además, recomienda cocer, freír, hornear o asar el pescado a temperaturas superiores a los 60 °C durante varios minutos para asegurar la destrucción de los parásitos.
Estas medidas deben extremarse en hogares donde haya embarazadas, personas inmunodeprimidas o niños pequeños, por ser colectivos más vulnerables a infecciones alimentarias.
Una lección clave para consumidores habituales
Este detalle, que a menudo se pasa por alto, cobra relevancia especialmente durante fechas festivas y temporadas en las que el consumo de merluza aumenta. Comprender la anatomía del pescado y saber identificar las zonas de riesgo no solo mejora la calidad de la preparación, sino que puede evitar complicaciones de salud.
Conocer y eliminar correctamente la línea negra de la merluza se ha convertido en una pauta esencial para cualquier hogar que busque consumir pescado de forma segura.