Luka Doncic mangonea todo su antojo con su recién esculpido cuerpo, su intelecto y su mirada. También con su estatus, piadosos los árbitros con sus innumerables y airadas protestas aunque no se libró el '77' de una técnica. Pero, a fin de cuentas, los colegiados también dispensan un trato especial a los elegidos como en el caso del ex del
Real Madrid, en la cúspide de los más selectos, en el derecho de proclamarse mejor jugador del mundo con su deslumbrante despliegue ayer en el balsámico triunfo de los Lakers en la pista de los
Utah Jazz (135-143): 45 puntos, 11 rebotes y 14 asistencias con un 14/28 en tiros de campo y un 4/12 en triples.
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