¿Puede haber dignidad en la derrota? Esta pregunta, planteada ya desde la antigüedad, es a la que responde Cervantes en su versión dramática del cerco y la destrucción de Numancia por las legiones romanas de Escipión. El pobre Cervantes, tan derrotado en la vida, tan ninguneado en el mundo literario de su tiempo, el hombre que al regresar de Argel iba exhibiendo para burla de los demás el haber perdido un brazo en la batalla de Lepanto, escribió esta obra que lo coloca no solo como un buen dramaturgo sino como un renovador de las formas teatrales de aquel momento y que es un buen ejemplo de la continuación de la tragedia clásica. Son muchas las veces que se ha...
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