La
FIFA ha dado marcha atrás. Un poco. Tras las críticas por los elevadísimos precios de las entradas para los partidos del
Mundial del próximo verano en
México,
Estados Unidos y
Canadá, este miércoles la
FIFA anunció que pondrían entradas a 60 dólares para las federaciones de las selecciones participantes para que ellas mismas las distribuyeran entre sus aficionados. Es un parche para subsanar el sistema de entradas de la
FIFA que, en un error de cálculo descomunal, no había asignado entradas en la categoría de menor precio a las aficiones de los equipos participantes. Hasta ahora, los precios más asequibles, para los encuentros en fase de grupos oscilaban entre los 120 y los 265 dólares. Pero, como se aplica la llamada ‘tarifa dinámica’, que no es más que una reventa propia encubierta, en Alemania habían ya visto que las entradas para un partido de la fase de grupos costaba hasta 700 euros.
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