Exteriores blinda un vuelo militar extranjero en España y evita explicar qué ocurrió en un aeródromo clave
El Gobierno ha optado por cerrar el acceso a la información relacionada con el aterrizaje de un avión militar de Mauritania el pasado 7 de agosto en el aeródromo de Garray, a escasos kilómetros de las ruinas de Numancia, en la provincia de Soria. La decisión ha sido comunicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores tras una petición cursada a través del Portal de la Transparencia de la Administración General del Estado.
Según la respuesta oficial, la documentación solicitada queda amparada por los principios de reserva y confidencialidad que rigen las autorizaciones de vuelos de Estado. Exteriores sostiene que revelar datos concretos sobre este operativo podría afectar de forma negativa a las relaciones bilaterales y a la confianza de otros Estados en los procedimientos españoles.
Un aterrizaje militar sin información pública
El vuelo, operado por un avión CASA-IPTN CN-235 de titularidad militar mauritana, aterrizó en un aeródromo con escaso tráfico aéreo y sin presencia conocida de controles fronterizos o de seguridad. El plan de vuelo indicaba la presencia de tres personas a bordo, dos de ellas con nacionalidad española, tras haber realizado una escala previa en las Islas Canarias.
La aeronave permaneció en tierra durante varios días, pese a que su destino inicial no era Soria, sino Sevilla. Este cambio de planes, junto con la ausencia de información pública sobre la carga transportada o los motivos de la estancia prolongada, ha incrementado el interés sobre la operación.
La invocación del secreto diplomático
En su argumentación, el departamento dirigido por José Manuel Albares recalca que se trata de una autorización de sobrevuelo de Estado que involucra a un país tercero. Según Exteriores, este tipo de trámites están regulados por normas nacionales e internacionales que imponen confidencialidad, tanto por razones diplomáticas como de seguridad y defensa.
El ministerio advierte de que detallar ahora las condiciones del vuelo, la autorización concedida o el contenido de la bodega comprometería el normal funcionamiento de los canales institucionales utilizados para este tipo de permisos.
Las preguntas que quedan sin respuesta
La solicitud de información planteada al Ejecutivo incluía un amplio listado de cuestiones técnicas, administrativas y operativas. Entre ellas figuraba la petición de la copia íntegra de la autorización emitida por el Mando Aéreo de Combate para permitir el sobrevuelo y aterrizaje del avión militar mauritano.
También se reclamaba el acceso al protocolo interno del Ejército del Aire aplicable al control de aeronaves extranjeras en espacio aéreo español, así como la identificación de posibles excepciones aplicadas en este caso concreto.
Control en tierra y evaluación de riesgos
Otro de los bloques de preguntas se centraba en la ausencia de vigilancia policial en el aeródromo de Garray durante el aterrizaje y la estancia del avión. Se solicitaba una explicación sobre las causas administrativas o técnicas de esta falta de control, así como la evaluación de riesgos realizada por el Mando Aéreo de Combate y el Estado Mayor de la Defensa.
El requerimiento incluía además información sobre eventuales inspecciones técnicas a la aeronave, su estado de mantenimiento y la existencia de registros sobre posibles incidencias detectadas durante su permanencia en suelo español.
Tripulación, carga y documentación
La identidad y condiciones de los tripulantes constituían otro de los aspectos clave. Se pidió la relación completa de las personas autorizadas a viajar en el avión, con indicación de nombre, rango, función y nacionalidad, así como si se realizaron verificaciones previas de antecedentes penales, militares o migratorios.
En paralelo, se reclamó un inventario detallado de la mercancía, documentación u otros efectos transportados, junto con los certificados aduaneros o de seguridad que acreditaran el control de la carga tanto a la llegada como a la salida del aeródromo soriano.
El papel de Exteriores y Defensa
La solicitud fue dirigida inicialmente al Ministerio de Defensa, que la derivó a Exteriores para su valoración. El departamento de Albares reconoce en su respuesta que su competencia es solo parcial, limitada a la tramitación de la nota verbal enviada por la embajada de Mauritania y a los criterios jurídicos empleados para declarar reservada la información.
Sobre el resto de cuestiones operativas, Exteriores no aporta datos adicionales y se remite a la necesidad de preservar la confidencialidad de los procedimientos vinculados a la soberanía y la seguridad nacional.
Un contexto diplomático sensible
El episodio se produce pocas semanas después del encuentro mantenido en julio entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo mauritano, Mohamed Cheikh, en un contexto de refuerzo de las relaciones bilaterales en materia migratoria y de seguridad regional.
La decisión de blindar la información sobre este vuelo militar deja en la penumbra un operativo inusual en un aeródromo civil de uso limitado y mantiene abiertas numerosas incógnitas sobre los protocolos aplicados y los criterios seguidos por las autoridades españolas.
Por ahora, el Ejecutivo se ampara en el secreto oficial y en la protección de las relaciones exteriores para evitar cualquier aclaración pública sobre un aterrizaje que, meses después, sigue generando interrogantes.